Reiki. Cómo nació una terapia milenaria en el siglo XX

El reiki es una técnica de curación energética que la humanidad practicaba hace milenios. Al parecer, había quedado olvidada hasta que un monje la recordó de nuevo, en el siglo XX, gracias a una iluminación. Aunque parezca una broma, hay personas hoy en día que pagan por sesiones de reiki.

Usui Sensei

Usui Sensei

El nacimiento oficial del reiki se hunde en las brumas del Japón de principios del siglo XX, un mundo casi mitológico que los occidentales no comenzaron a vislumbrar hasta 1937, cuando la maestra Hawayo Takata se trasladó a Estados Unidos para divulgar la buena nueva.

Según explicó Takata, la disciplina fue fundada por el antiguo maestro Mikao Usui (Usui Sensei, 1865-1926), un respetado monje que dirigió la Universidad de Doshisha, en Kyoto, y había estudiado en la Universidad de Chicago.

El Sensei redescurbió, por vía de la iluminación, una técnica de sanación que él y sus alumnos reconocieron al instante como milenaria.

Conviene apuntar que las enseñanzas del maestro no eran nada complejas. En unas pocas sesiones se podía absorber ese conocimiento milenario y montar una consulta energética. Ese fue parte de su éxito en Estados Unidos.

En el reiki, el naturópata escanea el cuerpo del paciente con sus manos en busca de áreas problemáticas, que detecta con su intuición. Cuando las encuentra, transfiere su energía vital curativa. Y ya está. Con eso solventa las migrañas, la diabetes y, si el terapeuta es ambicioso, el cáncer y el Parkinson.




El primer problema para Takata y los suyos llegó cuando la Universidad de Doshisha y la de Chicago negaron haber conocido nunca al Usui Sensei. La maestra reconoció entonces que había adornado ligeramente la historia para facilitar que su mensaje curativo penetrara en las cerradas mentes y corazones de los estadounidenses.

Fue un paso en falso que para muchos no resta valor a la labor casi heroica de Takata para diseminar su sabiduría. Hay que tener en cuenta que en los Estados Unidos de la posguerra los poderes fácticos, siempre ciegos a los movimientos del espíritu, habían prohibido cualquier manifestación de la cultura japonesa, incluidas sus técnicas de curación ancestrales.

En ese difícil contexto, un puñado de discípulos del maestro primero del Reiki, Usui Sensei -ahora ya sin honores académicos-, unieron sus fuerzas espirituales en torno al grupo llamado Usui Reiki Ryoho Gakkai. Estaban dispuestos a aliviar las enfermedades del mundo, aunque tuvieran que hacerlo en secreto.

Curiosamente, de forma paralela al auge del reiki en Estados Unidos, la técnica milenaria volvió a caer en el olvido en Japón.

Un monolito en recuerdo del Usui Sensei, que sus alumnos levantaron en el distrito Suginami de la capital japonesa en 1922, es la evidencia físicia más antigua conocida en relación al reiki. Aunque los iniciados intuyen gracias al conocimiento revelado que se trata de un método que hunde sus raíces en la tradición milenaria, todavía no se han hallado pinturas rupestres con practicantes de reiki, aunque nadie lo puede descartar.

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